
Hoy, 22 de junio de 2015, fue un día triste para la hermandad de los Teamsters en el Consejo Conjunto 42. Miembros del Local 952 de los Teamsters acudieron al Local 848 en Glendora para protestar por un asunto de antigüedad entre los conductores de Vons y Albertson. No estoy decepcionado de los conductores de Albertson; no es su culpa. Buscan respuestas y nadie en el Local 952 les dice la verdad ni muestra liderazgo. Irónicamente, estos miembros protestan por la falta de fusión de la lista de antigüedad entre el Local 848 y el Local 952 para los conductores de Vons y Albertson, pero el Local 952 no ha fusionado su propia lista de antigüedad de Albertsons entre las instalaciones de Brea e Irvine para sus miembros de almacén.
Cuando los miembros del 952 llegaron al Local 848, llamé a la dirigencia del 952 para avisarles de que sus miembros estaban protestando en el Local 848. Para mi sorpresa, me dijeron que sabían lo que hacían. La dirigencia del 952 sabía desde el viernes 19 de junio que sus miembros planeaban protestar contra otro Local de los Teamsters. El Local 952 no solo no llamó a la dirigencia del Local 848, sino que no hizo nada para disuadir a sus miembros de realizar esta acción. Lo que sí les dijeron fue: “Si lo van a hacer, háganlo pacíficamente”. A la mayoría de los dirigentes de los Teamsters les daría vergüenza que sus miembros protestaran contra otro Local, pero en lugar de dar la cara y presentarse en el Local 848, guardaron silencio y se quedaron en su oficina en el condado de Orange.
No me escondí de los miembros del 952. Les preocupa su sustento. ¡Es comprensible! Salí al piquete, escuché sus inquietudes y expliqué mi posición sobre ellas. No coincidimos con las posturas del otro, pero al menos tuvieron la oportunidad de hablar con la dirigencia del Local 848 y escucharme directamente.
Estoy seguro de que esta acción frente al Local 848 se hizo para intentar avergonzarme a mí y al Local. Por desgracia para ellos, no me conocen muy bien. Si me conocieran, sabrían que no se me puede amedrentar, intimidar ni coaccionar para cambiar mi postura.
