Antes de que el nombre Teamsters se asociara con los camiones, se refería a los caballos. Un teamster conducía una yunta que tiraba de un carro para repartir hielo, cerveza, leche, madera, carga y todo lo que una ciudad necesitaba transportar. El trabajo era duro y las jornadas, largas. A comienzos del siglo XX, un carretero podía trabajar 18 horas al día, siete días a la semana, por un salario bajo y sin protecciones.
En 1903, dos asociaciones rivales de carreteros se unieron en una convención en Niagara Falls, Nueva York, para formar la Hermandad Internacional de Teamsters. Cornelius Shea fue elegido primer presidente general. El nuevo sindicato representaba a unos 50.000 trabajadores en ciudades de todo Estados Unidos y pronto se convirtió en una fuerza del movimiento sindical.
El principio fundacional del sindicato, establecido por sus primeros miembros, ha perdurado a través de las generaciones: que cada miembro cumpla con su deber según su criterio y que ninguno siembre discordia entre nuestras filas.